La Magia del Silbo

En un pueblo muy cerca de San Sebastián de la Gomera, vivían dos familias muy unidas, vivían de sus campos y eran tiempos de guerra y lo poco que conseguían lo compartían entre ambas familias, por ese tiempo venían los militares y todo niño mayor de 12 años se lo llevaban a la guerra a servir al país, los padres vivían asustados.

Este pueblo está en las montañas y toda su vista da hacia la mar, las montañas son la sombra de sus sembradíos, los cuales se dan en abundancia y en especial las castañas y los viñedos. Estas familias siempre estaban juntas y un día pensaron:

  • Tenemos que tener una manera, para que cuando lleguen los militares poder comunicarnos entre nosotros.

Y de esta manera comenzaron a practicar y silbando se dieron cuenta que podían hacer del silbo un idioma entre ellos. Desde sus casas se veía la mar, cuando se acercaba un barco ya sabían que venían a buscar muchachos para llevarlos a la guerra, las cuevas de las montañas son inmensas y ellos las conocían muy bien porque siempre habían vivido ahí.

El silbido se hizo señal y la señal se hizo lenguaje, cuando llegaban las embarcaciones, buscaban y buscaban y no encontraban a ningún joven, solo encontraban a las personas mayores, ya que los jóvenes se escondían en las cuevas. Para los nativos de la Gomera, fueron las cuevas su humilde hogar, las dos familias hicieron sus cuartos y tomaron la costumbre de dormir en las cavernas que solo ellos conocían y en época de cosecha guardaban allí sus frutas y verduras que por el fresco duraban todo el año.

Los militares estaban extrañados que no hubiese ningún  joven  por todo el pueblo y dejaron varios soldados para que vieran lo que pasaba, sin saber que estos estaban siendo observados por los habitantes de la Gomera. Ellos con su silbo se comunicaban los soldados ya estaban asustados, con la incertidumbre de por qué no se veía ningún ser viviente, solo unas personas tan mayores que apenas podían caminar. Entonces, decidieron esconderse para ver que misterio había, y una noche que estaban sentados oyeron un silbido, se miraron los unos a los otros y repentinamente empezó a llover y escuchaba el rugir de los truenos y de vez en cuando se oía el silbo, eran hombres de guerra pero todo era tan escalofriante que no se movían del sitio, los árboles se arrullaban al son del aire que traía la lluvia, los relámpagos y el silbido que no dejaba de sonar.

Uno de los soldados mira al otro diciéndole:

  • En cuanto amanezca nos vamos de aquí.

Desde la cueva sabían que los soldados estaban asustados y aprovecharon para hacer una canción con el silbo y entre todos empezaron a silbar y fue tan fuerte el sonido que se oyó hasta la mar y los soldados del barco de guerra quedaron encantados de la dulzura de la música, nadie sabía de dónde salía tan bella melodía pero su dulzura llegaba a cada uno de los hombres que la estaban escuchando, su dulzura era tal que se quedaron dormidos oyendo tan bella melodía. A la mañana siguiente, los militares resolvieron ir al pueblo, buscaron por todas partes y hasta las personas mayores ya habían  desaparecido, y entonces decidieron irse hasta el barco. Al llegar, los soldados permanecían dormidos y toda la tripulación estaba en calma, no sabían que pasaba pero todos se sentían con deseos de irse de ese sitio y no volver jamás.

Ya estaban para irse cuando miraron hacia arriba, hasta donde estaba el pueblo y los dejó deslumbrados, algo brillaba y su brillo era tan intenso que pararon el barco y decidieron regresar para ver de dónde salía ese brillo tan intenso. Subieron con la esperanza de encontrar a alguien pero para su sorpresa lo que había en lo alto de la montaña era una cruz con el Cristo donde se leía:

  • Bienvenidos, crean en mí y yo los haré salvos.

Inmediatamente, todos cayeron de rodillas, uno más que otro lloraba de la emoción, de pronto se oyó la melodía del silbo, todos miraban buscando de dónde salía pero hasta los habitantes de la Gomera, que estaban en las cuevas quedaron extasiados y cayeron de rodillas, pues el silbo salía de todas partes, pero no de ninguno de los presentes. Salieron de la cueva, para sorpresa de los militares, que no sabían de dónde salía esta gente, se paró un militar y dijo

  • Escuchemos la radio, tengo una buena noticia, la guerra ha terminado.

Soldados, militares y pueblo se abrazaron, esto es un milagro y desde entonces en ese pueblo se practica el silbo y el Cristo sigue brillando para deleite del que pasa por ahí.

8 Responses to “La Magia del Silbo”
  1. GABY PEREZ LEON says:
  2. Loly Pérez de clemente says:
  3. Rosy says:
  4. Pocholy says:
  5. Candy León says:
  6. Candy León says:
  7. Antonio David says:
  8. Ranon perez luis says:

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