Mi madre

Cuando hablamos de las madres y aún estamos con 14 o 15 años (y con esto me refiero a mí misma) tenemos cierta afinidad. Yo la tenía por mi padre, el amor más infinito y puro, mi padre para mí era el ser más importante del planeta, nos contaba cuentos, nos compraba todo lo que podía y lo mejor de todo, siempre tenía tiempo para oírnos. Mi madre se preocupaba de que mi padre cuando llegara de su trabajo todos mis hermanos y yo lo rodeáramos de los más grandes abrazos y besos, él siempre se sintió muy feliz con eso. Papá era mi héroe, él se lo ganaba con su amor. Papá fue siempre mi ejemplo a seguir, sus enseñanzas y su filosofía de la vida nos hizo ser positivos, a no temer y nos decía:

  • Confía en ti, sé tú misma.

Y hoy que ha pasado el tiempo, mis hermanos crecieron,  mi madre ya duerme en silencio en compañía de mi padre, es cuando más la valoro, esa que no pensaba en ella, sólo pensaba en que papá fuera feliz y que mis hermanos y yo tuviéramos lo mejor. Se levantaba temprano y nos llevaba el café a la cama y con amor nos decía:

  • Vamos que se hace tarde para el colegio.

Nos preparaba el desayuno, una taza de leche con gofio (que era el desayuno canario) y le hacía las trenzas a mi  hermana, a mí apenas me ponía un lazo porque yo casi no tenía pelo.
Y así nos mandaba para el colegio, se quedaba en la puerta dándole gracias al Cristo por su familia y dándonos la bendición, mi madre tenía tiempo para todo, hacía nuestro almuerzo, hacía las camas y tenía todo como un espejo, así cuando llegábamos a la hora del almuerzo estaba bañada y lista para sentarse a la meza. En la casa no se comía hasta que llegara mi papá así que todos lo recibíamos llenos de la más grande alegría, mi padre se sentía muy querido por todos, mi madre nos enseñó todos los días que papá es lo primero y así, año tras año, cuando te hacer mayor y piensas en todo esto, adoras a tu padre pero no puedes dejar
de pensar que sin esa gran mujer no hubiéramos llegado a ser quién somos.

Siempre traté de hacer lo que mi madre hacía en casa, la educación de mis hijos basada en lo que mi madre nos enseñaba de niños, el respeto a las personas y tantos valores que yo para ese tiempo no valoraba y pensaba que era mi padre el que tenía todo el poder, pero hoy mi madre ha llegado a lo más profundo de mi corazón. Ese ser que sólo pensaba en cuidar de mi padre y de nosotros. Haciéndonos hombres y mujeres dignos y responsables. ¿Cómo no recordarla? Todos sus consejos, que para ese tiempo nos parecían tontos y que hoy te das cuenta lo importante que es tenerlos en tu vida diaria.

Bendita mi madre, cada día la valoro más y pido a Dios perdón por no haberme dado cuenta antes de ese tesoro que teníamos a nuestro lado y que pasaron los años para darme cuenta. Eso pasa cuando tienes a tus hijos. Dios mío, ¿cómo hacía mi madre para hacer tantas cosas y encima darnos tantos valores para conservar y aplicarlos a la vida diaria y
en tus hijos? Porque sin darte cuenta, todo lo hacer igual que ella. Han pasado los años pero hay cosas que no han pasado nunca, la  universidad te da una profesión pero los valores te los da el hogar y yo tuve la suerte de tenerlo, además bendito por el Cristo que mi madre siempre tuvo en su boca y hoy digo: Gracias, mi Cristo, por haberme dado tan bellos padres y bendita sea mi madre, una mujer guerrera luchadora de mucho carácter. Pero excelente madre y compañera, benditas sean todas las madres que arañan la tierra para darles a sus hijos hasta las entrañas para que sean felices.

6 Responses to “Mi madre”
  1. Rosy says:
  2. rubdolly says:
  3. Loly says:
  4. jenny h de perez says:
  5. Pocholy says:
  6. Gaby Pérez says:

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *